lunes, 20 de junio de 2011

Capítulo 8.

Capítulo 8.

A la mañana siguiente, me encontraba más cansada que cuando llegué ayer por la noche. Esto suele ocurrir cuando no pegas ojo en toda la noche.
Fui al salón para coger el móvil y mirar la hora. Las 10, no me extraña.
Me dirigí hacia la cocina para ver si había alguien despierto, y si allí estaba mi tía.
-Buenos días.-Me dijo sonriente.-¿Qué temprano te has levantado hoy no?
-Sí-Dije con voz cansada-Apenas pude dormir anoche.
-¿Y eso?
-El calor, lo más seguro.-Mentira, no dormí porque me pasé la mayor parte del tiempo pensando en lo que pasó en la piscina y cuando me monté en la moto con Hugo.
-Mm... ya, al principio cuesta acostumbrarse.
-Dudo mucho que alguien pueda acostumbrase a este calor.
-Pues si. Bueno y ¿qué quieres para desayunar?
-Mejor me voy a duchar y espero a que se despierten Dani y Paz.
-Esta bien.
Fui a mi cuarto sin hacer ruido para que mi prima no se despertase. Cogí un pantalón corto blanco, una blusa de tirantes marrón y unas sandalias marrones.
Me fui al cuarto de baño y me duche. Me vestí antes de salir y cuando entré en mi cuarto para dejar mi neceser, mi prima ya no estaba en la cama.
-Por dios. ¿Tanto he tardado?- Dije en bajo. Miré mi móvil y vi que eran las once, también vi un mensaje de mi madre que ponía:
“Hija ¿Qué tal?. Por aquí estamos bien, espero que te lo estés pasando bien. :)
Llámame cuando puedas ¿vale?
Un beso.”
Al acabar de leerlo, cerré la puerta y la llamé.
-¡Hija!
-¡Mamá!, que acabo de ver tu mensaje, no podía responderte antes porque estaba en la ducha.
-No pasa nada cariño. ¿Qué tal todo? ¿Cómo te lo estas pasando? ¿Has visto ya a Hugo?
-todo está bien. Me lo estoy pasando genial y, sí, he visto a Hugo.
-¿Sí? Pues tiene que estar muy guapo y hecho un hombre.
-Bueno, hombre, la verdad que guapo si es y también está muy bueno...-Pero ¿Qué?-Pensé- Dana,¿acabas de decir que Hugo es guapo y está muy bueno? Dios.-... Pero vamos que tampoco es para tanto.
-Si, ya. Vamos que ya le has echado el ojo ¿no?
-No.
-¿Segura?
-Si.
-¿De verdad?
-Que si.
-Bueno vale.
Estuvimos casi una hora hablando por teléfono, y después de muchos, besos y demás colgamos. Me quedé sentada en la cama un rato, pero no muy largo ya que me estaban sonando las tripas. Fui a la cocina pero no había nadie, salí a a la parte trasera donde estaba la piscina, y vi a mi prima tomando el sol en una tumbona.
-Buenos días-Me dijo.
-Buenas- Le respondí.
-¿Has desayunado?
-No, a eso iba.
-Menuda noche me has dado hoy ¿eh?
-Lo siento, no podía dormirme.
-No si ya.
-Voy a por algo para desayunar, ¿Te traigo algo?
-No, deja.-Me dijo mientras se quitaba las gafas y se levantaba de la tumbona.-si me voy a bañar ahora.
-Esta bien.
Entré en la cocina, me preparé un cola cao frío y en un plato me serví unos bizcochitos de esos que hizo mi prima.
Salí a fuera y puse el plato y el cola cao en la mesa, cogí una tumbona y la puse al lado de la mesa para poder sentarme.
Mientras comía me di cuenta de que Dani no se había despertado todavía, y es raro que se despierte tan tarde.
-¿Y Dani?
-Se fue con Hugo a no se donde, a preparar una escapada o algo así.
-¿Una escapada? ¿A donde?
-A la playa.-Fue escuchar esas palabras y ponerme blanca, blanca. De repente, empecé a recordar cuando era pequeña y la ola me pilló desprevenida. Recuerdo que Hugo estaba delante cuando el agua me arrastró mar a dentro.
-Dana, ¿estas bien?Te has puesto blanca.
-Sí, sí... solo que me ha chocado la idea de volver a la playa.
-¿Todavía le tienes pánico?
-Bastante.
-Bueno pues se lo diré a Hugo y a Dani.
-¿Decirme el qué?-Dijo Hugo que en ese momento salió al patio.

Capítulo 7.

Capítulo 7.

Me aferraba fuertemente a su abdomen, apoyaba la frente contra su espalda y cerraba los ojos cada vez que cogía un bache o giraba en una curva. Pero eso tan solo fue un tramo, cuando el camino permanecía llano ponía la cabeza de lado, de tal forma que mi oído descansase sobre su espalda, abría los ojos y deshacía el abrazo en el que tenía envuelto a Hugo.
Estuvimos un largo tiempo montados en la moto, hasta que por fin noté como el aire ya no corría y las sombras producidas por las luces de los chalet ya no se veían difuminadas.
-Ya estamos aquí.- Me dijo, pero yo no me moví.- Dana, ¿estás ahí?
-Si.-Dije en un susurro casi inaudible.
-¡Ey! ¿Estas bien?- Dijo mientras se giraba para mirarme. Me cogió de los hombros para mirarme a la cara.- Dana.
-Dime.-Dije esta vez más alto.
-¿Estas bien?- Me dijo con voz cariñosa.
-Sí, sí. No sé, creo que me he mareado.-Dije poniéndome las manos en la cara.
-Bueno ahora te echas un poco de agua fría en la cara y ya está.-Me dijo poniéndome las manos en la nuca.- ¿Puedes bajar?
-Lo dudo mucho.- Y nada más decir esto, me cogió como lo hizo esta mañana. En menos de unos segundos estuve en el suelo.
-Anda que... ¡Cómo te gusta que te cojan como una princesa!
-Uy, no lo sabes tú bien.-Dije con un tono irónico. La verdad que no me encontraba nada bien.
-Venga te llevo hasta la puerta, entro la moto y te acompaño al baño, ¿vale?
-Vale.
Me fui hasta la puerta de entrada mientras Hugo llevaba la moto al garaje después vino a por mí, apoyó su mano sobre mi cintura y me condujo hasta el interior de la casa y después hasta el cuarto de baño. Entré y me fui hasta el lavabo, me eché agua fría en la cara y después me miré al espejo. Notaba como el mareo disminuía y el estomago volvía a su normalidad. Salí del cuarto de baño, apague la luz y vi a Hugo apoyado en el marco de la puerta.
-¿Estas mejor?-Me dijo con cara de preocupación.
-Sí, ya estoy mejor. Gracias.- Sonreí.
-Bien. Bueno vamos que tus primos te están esperando.
-Sí, vamos.
Llegamos hasta donde estaban todos en el patio trasero, pero no había ni rastro de mis primos.
- ¿Y mis primos?-Le pregunté a Paqui.
-Se han ido a casa me han dicho que te dijera en cuanto volvieses que te vayas a casa.
-Ah, vale. Bueno pues me voy.
-Espera que yo te acompaño.-Dijo Hugo a mi espalda.
-No hace falta.
-No mujer si no me importa.
-Sí, y además a sí me quedo más tranquila.-Me dijo Paqui con una sonrisa.
-Está bien.-Le dije con otra sonrisa.- Bueno pues hasta mañana.
-Claro.- Me dio dos besos y nos acompañó hasta la puerta.
Era una tontería que me acompañase, las casas estaban al lado, pero no me incomodaba estar un rato más con Hugo.
-Bueno pues ya hemos llegado.- Dijo Hugo.
-Sí.-Dije con una media sonrisa, estaba bastante nerviosa la verdad.- Bueno, gracias por el paseo en moto.
-No hay de qué. Ya sabes, cuando quieras otra vuelta, estoy aquí al lado.
-Te tomo la palabra. Bueno, adiós.
-Adiós.
Me di la vuelta para poder abrir la puerta, pero apenas pude sacar la llave cuando me llamó Hugo.
-Dana.
-¿Sí?
-No, nada.-Dijo con una sonrisa nerviosa en el rostro.- Que descanses.
-Igualmente.
Entré en casa y allí estaba mi tío.
-¿Qué tal te lo has pasado?
-Estupendamente.-Dije muy animada.-Hugo me ha dado una vuelta en la moto.
-Me alegro que te lo hayas pasado bien.
-Si... Bueno me voy a la cama que estoy que no puedo.
-Vale, que descanses.
-Igualmente.
Me fui a mi cuarto y vi a mi prima leyendo un libro en la cama.
-Que bien me habéis esperado.-Dije mientras me quitaba la ropa y me ponía el pijama.
-Tardabas mucho y tenía sueño.- Me dijo sonriendo.
-Mm, ya.
-Además estabas muy entretenida con Hugo.-Me dijo con retintín.
-Vamos.
-Venga, me vas a decir que no te ha gustado que te haya dado una vuelta en la moto.
-Pues no, me he mareado y todo.
-¿Te has mareado? ¡Venga ya! Que fuerte.
-Pues sí, ¿y qué pasa?
-Nada, nada.
-Pues eso alee a dormir. Que tengo mucho sueño.-Y dicho esto me tumbé y apagué la luz.
Esa noche no dormí nada.

domingo, 19 de junio de 2011

Capítulo 6.

Capítulo 6.
-Venga ya Hugo que  se que eres tú.
Apoyé mis manos sobre las que me tapaban los ojos y me deshice de ellas. Me di la vuelta para comprobar que yo tenía razón y que era Hugo, y así fue. Le miré a los ojos, los cuales les brillaban por el reflejo de la luz del  sol que ya se escondía, pero no por mucho tiempo ya que me daba vergüenza y miré  hacia otro lado. Buscaba a mis  primos  pero no los encontraba por ninguna  parte.
-Oye ¿Y mis primos?-Le pregunté.
-Se han ido.
-¿A dónde?
-Al chalet de mis padres, ¿te vienes?
-Claro.-Dije sonriendo- Mm. ¿Me esperas un momento? Es que me voy a poner algo de ropa que en bikini ya hace frio.
-Sí, claro. Te espero en la entrada.
-Vale.
Entramos  en la  casa y yo me fui hacia mi cuarto para poder vestirme. Estaríamos tan solo un rato, hasta que viniesen mis tíos, por lo tanto decidí no arreglarme mucho. Me puse unos pantalones de chándal rosa y una camiseta de tirantas, con unas converse a juego.
Salí de la habitación para entrar en el cuarto de baño y hacerme una coleta alta.
-¿Te falta mucho?-Gritó Hugo desde el salón.
-No, no, Ya estoy.-Dije entrando en el salón.- ¿Nos vamos?
-Sí, sí.
Cogí las llaves y cuando salimos cerré la puerta, caminamos en silencio hasta su casa, cuando entramos en su casa Hugo se fue al garaje y yo me fui al patio trasero a reunirme con los demás.
Le di dos besos a  cada uno de los allí presentes, como cuando vine la primera vez. Sonia, al verme, vino hasta mi sitio y me empezó a decir que jugase con ella y con sus primos. La verdad que no tenía muchas ganas de hablar con los adultos y no tenía otra cosa que hacer así que, acepté encantada. Estuvimos jugando con una pelota hasta que Hugo apareció por la puerta de la cocina y le dijo a su madre que se iba a dar una vuelta con la moto. Los  niños al enterarse de que la iba a coger, fueron corriendo hasta él diciéndole que si les daba una vuelta. Pero los padres no dejaron que se montasen, decían que ya estaba muy oscuro el camino. Al ver que los niños pasaban de jugar, me fui a sentar en la silla que estaba al lado de mi prima, que estaba justamente al lado de Hugo.
-Mira pregúntaselo a Dana.-Decía Paqui.
-¿El qué?-Le pregunté.
-¿Quieres que te dé una vuelta en mi moto?-Me preguntó Hugo.
-Vale.- Dije sonriendo.
-Ten cuidado Hugo.-Le dijo mi prima- Y tú no te sueltes, no vaya a ser que te caigas de la  moto.
-Que no.
-Tranquila que no nos va a pasar nada.- Le dijo Hugo a mi prima para tranquilizarla.- Venga vamos.- Me dijo.
Fuimos hasta la puerta  principal. Hugo me dijo que le esperase en el camino, por lo tanto salí a esperarle. No tardó mucho en aparecer con una moto enorme. Era de color negro brillante y tenía unas calaveras dibujadas al lado del faro. Salió al camino y se montó.
-Vamos sube.- Y acto seguido, arrancó la moto. Fui corriendo hasta él  y me subí a la moto.- Agárrate fuerte.
-¿A dónde?-Pregunté, aunque después de escucharme me sentí un poco idiota. Entonces no sé cómo, sus manos agarraron mis brazos e hicieron que rodeara su cintura.
-No te sueltes.
-Vale.
Y en un abrir y cerrar de ojos, la  moto empezó a acelerar y yo me sentía como si estuviese volando.

sábado, 18 de junio de 2011

Capítulo 5.

Capítulo 5.

Apoyó su frente contra la mía y me miraba fijamente. Yo no sabia a donde mirar, estaba nerviosa. Entonces noté como su mano se desplazó del borde a mi cintura y cada vez se situaba más en mi espalda.
-¡Ey! Tortolitos.-Dijo mi primo con tono burlón- ¿Qué hacéis tan arrimados?
Entonces Hugo quitó la mano que tenía puesta en mi espalda, la puso sobre mi cabeza e hizo ademán de impulsarme hacia abajo pero no lo consiguió, ya que yo le agarre el brazo y me quité de debajo de su brazo y me fui riéndome, el me siguió con una sonrisa pero no consiguió alcanzarme.
Se fue con mi primo a jugar con una enorme pelota de plástico y yo mientras me senté en las escaleras a observar como jugaban. Lo extraño es que no podía apartar la vista de Hugo. Ni tampoco podía apartar mis pensamientos de lo que había ocurrido minotos antes.Uf.
-Dana, ven.- Me llamó mi prima- Ven conmigo a la cocina y me ayudas.
-Voy.
Me levanté de los escalones, cogí la toalla, me sequé las piernas y parte de la espalda y me fui a la cocina con mi prima.
-¿En qué te ayudo?
-Vamos a preparar unos aperitivos.- Me dijo algo seria.
-Vale.
Estuvimos un buen rato calladas mientras preparábamos los aperitivos.
-Qué confianza tienes con Hugo ¿no?
-¿Con Hugo?-Dije sorprendida- ¿Por qué lo dices?
-Mujer, se os veía muy juntos antes en la piscina
-No, pero fue porque me intentaba hacer una ahogadilla.
-Si, ya.
-¿Que pasa?- Le pregunté algo irritada.- No estarás celosa, ¿verdad?
-No.-Dijo muy seria.
-Vale, vale.
-¿Te gusta?
-No.- Dije muy seria.
-¿Segura?
-Segurísima.
-Está bien. Bueno vamos a llevarle esto a aquellos dos pavos.- Me dijo sonriente mi prima.
-Sí, vamos.
Fuimos a la piscina a dejar los platos con los aperitivos en la mesa que había, pero cuando dejamos los plato y nos dimos la vuelta no había nadie, pero de repente, todo se volvió negro.
Unas manos me taparon los ojos y un dulce susurro en mi oído me preguntó "¿Sabes quién soy?".

Capítulo 4.

Capítulo 4.

Dios mio, no me lo podía creer. Era él. El chico de la tienda, era Hugo.
-Hola, Cla... claro que m... m... me acuerd... do- Dije nerviosa.
-Pero dale dos besos al muchacho ¿no?
-¿Eh? Si, si- dije mientras me levantaba. Pero me cogió desprevenida cuando él se acercó, pasó su mano por la cintura y me acercó a él para poder darme dos besos.
Mi tío se quedó algo asombrado al ver tan calurosa bienvenida y me quedé hecha un manojo de nervios.
-Bueno, muchachos yo me voy que tengo mucho que hacer- nos dijo mi tío- Ahora vendrán Dani y Paz.
-Está bien -dijo Hugo. No se por qué pero no podía apartar la vista de Hugo.
-Te habrás traído el bañador ¿verdad?- Le dijo mi tío a Hugo.
-Sí, sí.
-Pues ale ya os podéis bañar si queréis.Bueno enana, me voy-Mi tío se acercó y me dio dos besos.
Nada más irse mi tío por la puerta apareció mi primo Dani.
-¡Hombre!-Dijo mi primo mientras se daban un abrazo.- ¿Qué tal?
-Jajajaja. Bien ¿y tú?
-Bien, bien ¿Y como tú por aquí?
-Esta mañana me pasé por aquí a saludar y nada, tu padre me invitó a venir a la piscina.
-Bueno y ¿qué esperamos?- Dijo mi primo sonriente mientras se quitaba la camiseta.
-Pues me esperáis a mí.- Dijo mi prima mientras salía por la puerta con el vikini puesto.
-Hola guapa.- Le dijo Hugo. Y acto seguido le dio dos besos.
¿Guapa? Pero bueno- Pensé- Pero ¿qué me pasa? ¿estaba celosa? ¿celosa por qué? ¿Por qué le ha dicho guapa a mi prima, que está harto de verla, y a mi que no me ve, desde a saber cuanto tiempo, no me dice guapa?Na, yo no estaba celosa. No tengo por qué.
-Dana ¿Te vienes? -Me dijo mi prima, que ya se estaba quitando el pareo que llevaba puesto.
-No, no. Luego voy yo.
-Está bien.- Y dicho esto se fue hacia las escaleras de la piscina pero mi primo la sorprendió y la tiró al agua.
Hugo seguía a mi lado y al ver la cara que puso mi prima se echó a reír. Todavía conservaba esa sonrisa pícara.
-¿No te vienes?- Me preguntó Hugo.
-Luego, luego. - Le dije con una sonrisa- Que ahora no me apetece.
-Mm..- Dijo con cara pensativa.
-¿Qué pasa?
-No, nada. Bueno con tu permiso me voy a bañar.- Y se quitó la camiseta, dejando ver un cuerpazo que te quitaba hasta el hipo.
¡Dios! ¿¡Pero qué me pasa!?.- Pensé- Bueno lo mejor será que lea un poco para distraerme.Pero no había manera las risas y los chillos de mi prima me distraían.
-Hugo ten cuidado- Dijo mi primo en bajo.
De repente noté como unos brazos me sujetaban las rodillas y la espalda, y como la tumbona desaparecía. Tiré la revista del susto y di un pequeño chillo.
-Ya es luego.- Me dijo Hugo sonriente.
-¡Hugo, no! ¡Sueltame!.- Lástima que cuando dije esto ya estábamos en el borde de las piscina.
-Tú mandas.- Y dicho esto, me soltó pero antes de que yo cayese al agua le agarré de la mano y conseguí que el también cayese al agua.
Cuando estuve debajo del agua, me aparté lo mas que pude de él para que no me hiciera otra de las suyas, pero justamente cuando saqué la cabeza del agua, algo me agarró del tobillo y me hundió. Me dí la vuelta para ver que era y al girarme me encontré con la cara de Hugo, la cual tenía dibujada una sonrisa traviesa en su rostro. Le cogí las manos para que no pudiera agarrarme otra vez del tobillo, me giré y fui directa a la superficie. Al fin pude coger aire y entonces vi como él y mi primo se aproximaban hacia mi, yo me sumergí y me fui lo más deprisa posible hacia las escaleras. Conseguí salir y agarrarme a la barandilla para que no me hundieran al ver que lo había conseguido, mi primo, se fue en busca de su hermana pero Hugo seguía viniendo hacia mi.
-No lo conseguirás.- Dije riéndome.
-Yo creo que si.
Y cuando estuvo enfrente mía me cogió del pie y no se como pero mis manos se resvalaron y me solté, pero conseguí escaparme e irme hacia lo hondo, allí tenía menos posibilidades de no ahogarme pero al menos le distraje. Fui hasta el borde de la parte mas honda, que apenas mediría dos metros de profundidad. Y cuando menos me lo esperaba dos manos aparecieron a los lados de mis manos y se agarraron al borde, yo me giré para ver quien era y como era de esperar, ahí estaba Hugo, con su rostro muy cerca del mio.

viernes, 17 de junio de 2011

Capítulo 3.

Capítulo 3.

Eran las 11:30 cuando me desperté, estaba acalorada y tenía el pelo hecho un asco, pero dormí como nunca antes lo había hecho. Me desperecé y fui a la cocina donde estaba mi prima ya arreglada y desayunando.
-Buenos días dormilona- Me dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Buenas- dije con la voz toda ronca.
-¿Vas a desayunar ahora o te duchas primero?
-Mejor me ducho.- Dije aclarándome la voz.
-Vale pues venga date prisa antes de que se despierte Dani.
-¿Que pasa conmigo?- Dijo mi primo mientras salía adormilado de la habitación. Mi prima me miró con cara de asombro.
-¡Corre!- Exclamó. Y como un acto reflejo eché a correr hacia el baño y cerré corriendo la puerta para impedir que Dani entrara.
-Oh, vamos Dana. No seas así-Me suplicaba mi primo al otro lado de la puerta- Venga déjame entrar.
-No, que luego te tiras una hora aquí dentro dije mientras sonreía.
-Venga ¡por vafor!
-Que no, si además yo tardo muy poco- Mentí. Suelo tardar unos 30 minutos cuando me ducho.
-¡Buah!- Y cuando dijo esto se fue.
Me quité la ropa y me entré en la ducha. Mientras me estaba duchado pensé en todo lo que tenía que hacer y, como era de esperar, me acordé de Hugo. Salí de la ducha y me envolví en un toalla y con otra me sequé el pelo. Abrí la puerta y crucé el corto tramo que hay desde el cuarto de baño hasta mi habitación. Cuando llegué saqué unos pantalones cortos de color azul turquesa junto a una camiseta blanca en la que pone "I love NY" y unas sandalias blancas. Salí de la habitación y fui al cuarto de baño para peinarme, recogí mis cosas y me fui a la cocina para desayunar.
Cuando llegué había una taza de colacao, dos platos repletos de galletas y magdalenas y otro de bizcochos pequeños con pepitas de chocolate y un vaso lleno de zumo de naranja, el cual, estaba al lado de una jarra llena.
-!Ala¡- Dije asombrada al ver aquel festín- ¿Y todo esto?
-Para que tengas fuerzas para ir de compras- Me dijo mi prima sonriendo.
-¿Tanto vamos a comprar?
-No, pero hace mucho calor y no quiero que te dé algo por medio de la calle.
-Jajajaja tranquila que no- Dije sonriendo. Me senté y cogí un bizcochito, le dí un muerdo y ¡Madre mía! ¡Pero que bueno estaba!.- Mm.. ¡Que ricos!
-Me alegro que te gusten- me dijo mi prima que iba hacia la puerta- Los he hecho yo.
-Que bien cocinas.
-Jajaja Gracias. Venga no te entretengas mucho que tenemos el tiempo justo.
-Vale. Ya mismo voy.
Me comí dos bizcochos y me bebí el colacao y el zumo. Cuando acabé recogí la mesa, me cepillé los dientes y me fui al salón donde estaba mi prima.
-¿Nos vamos?- Dije mientras cogía el móvil y la cartera y los metía en el bolso.
-Sí vamos.
Salimos y vimos a mi tío que estaba cortando el césped.
-¿Ya estáis?
-Sí.
-Pues venga vámonos.
Nos montamos en el coche con mi tío, quien nos llevó a una plaza. Antes de bajarnos nos dijo que estuviésemos en el mismo lugar a las 14:30 en punto, nosotras dijimos que sí, después nos bajamos y fuimos hasta un tienda donde vendían ropa interior y también vikinis. Allí me estuve probando vikinis cerca de un hora hasta que di con el que más me gustaba, era de color azul turquesa con manchas marrones. Cuando salí para que mi prima lo viera, tres chicos junto con una chica entraron en la tienda, unos de ellos acompañó a la joven hacia donde había unas bragitas y sostenes algo provocadores, mientras, los otros dos les esperaban sentados en una banqueta.
Uno de los jóvenes se fue a la puerta a fumarse un cigarro, mientras que el otro, el más guapo, no paraba de mirar al suelo y mirarme a mi. Aquel muchacho tenía algo que se me antojaba familiar, como si le conociera, tenía unos ojos del color miel oscuro, un pelo que estaba entre los colores castaño claro y rubio dorado oscuro y esa sonrisa pícara.
Entré en el probador para cambiarme, lo hice rápido para poder verle, pero cuando salí él ya no estaba. Pagué el vikini y como aun faltaba un rato nos fuimos a comprar un helado. Estuvimos dando vueltas por Utrera hasta que cansadas de andar nos sentamos en un terraza y nos tomamos unos refrescos. Yo un Acuarios y mi prima una Coca Cola. Mientras charlábamos sobre lo que íbamos a hacer esa tarde.Cuando nos terminamos el refresco pagamos y nos fuimos a la plaza donde estaba mi tío.
-Joder, que puntual, dije al ver allí a mi tío.
-No lo sabes tú bien- Me dijo mi prima mientras abría la puerta del coche.
-¿Que tal las compras?- Dijo mi tío cuando arrancó el coche.
-Bien, bien. Hemos visto a Hugo.
¿¡Cómo!?.¿Que lo hemos visto?- Pensé- ¿¡Y no me has dicho nada!?
-Sí, antes ha estado en casa y ha preguntado por ti Dana.
-¿Por mi?- El corazón me dio un vuelco al escuchar las palabras de mi tío.
-Sí, dice que se acuerda mucho de ti y que tiene muchas ganas de verte.
-Am, dije disimulando la emoción.
-Le he invitado a la piscina.
-Mira que bien. -Dijo mi prima animada.
Llegamos a casa y fui a mi cuarto a dejar el vikini y el bolso, luego mi tía nos llamó para comer. Me lavé las manos y fui a comer. Había mi plato favorito: Gazpacho con tortilla de patatas. Me encantaba.Después de comer me eché una siesta y a las cinco, mi prima y yo nos pusimos el vikini y nos fuimos a la piscina.
Yo me quedé en la tumbona leyendo una revista, me quedé algo traspuesta, normal, estaba recién levantada de la siesta. De repente escuché como alguien hablaba con mi tío pero pensé que sería mi sueño pero la voz que me pegó a continuación me afirmó que no estaba soñando.
-¡Danaaa!
-¡Que!
-Mira quien ha venido.
Y entonces lo vi.
-Hola Dana. ¿Te acuerdas de mi?

Capítulo 2.

Capítulo 2.

Cogí mis gafas de sol, se lo dijimos a mis tios y de paso se apuntó Dani a venir.Llegamos a la puerta y lo únio que pude ver era a los dos perros que tenía Paqui y las motos y bicis alli aparcadas bajo un porche algo pequeño.
-¡Paqui!- Dijo mi prima desde la puerta del chalet- ¡Mira a quien traigo!
De repente la cabeza de Paqui apareció entre las cortinas de plástico.
Paqui era una mujer de estas con carácter pero que siempre te ayudaba en lo que necesitases. Es bajita y tiene un poco de tripa, pero no mucha, tiene el pelo rubio oscuro y algo canoso, raro para su edad ya que rondará entre los 38 y 41, y los ojos color miel.
-¿ A quién traes?- Dijo mientras estábamos entrando, de modo que no me podía ver ya que yo estaba entre mis dos primos, quienes me tapaban puesto que son mas altos que yo- ¿Que traes a tu hermano?
-Aparte- Dijo mi primo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Pues no veo a nadie más- Dicho esto, mi prima se apartó y dejó que Paqui me viese. Esta se asombró muchísimo y vino a mi a darme un abrazo de esos que te dejan sin respirar unos segundos.
-¡Ay mi Dana!- Exclamaba mientras me abrazaba- ¡Como te
echaba de menos! ¡Y como has crecido! ¡Estas guapísima! ¡Ay verás de que te vean todos lo contentos que se van a poner! ¡Y sobre todo mi Hugo!
Hugo.¿Estaba alli?. No lo sabía. Pero igualmente me habría puesto nerviosa, como lo estaba ahora.El corazón parecía que se me iba a salir del pecho y unos sudores fríos recorrían toda mi nuca.Pero ¿qué me estaba pasando?. Era todo muy extraño.
-¿Está aqui?- Me atreví a preguntar.
-Que va cariño- La desilusión se tuvo que notar en mi cara ya que Paqui me consoló diciendo- Pero no te preocupes corazón, que mañana lo podrás ver. Viene esta noche.-Me quedé mucho más tranquila y relajada al escuchar esto- Bueno venga no te quedes ahi, venga pasa que tus primos ya han entrado, verás que contentos se ponen todos al verte- Me dijo con una sonrisa cariñosa.
Cruzamos la casa y al llegar vimos como todos estaban alli sentados, en las sillas de plástico y hablando animadamente mientras, de fondo sonaba la radio y las risas de los niños pequeños mientras jugaban en la piscina. Paqui entró como si hubiese ganado un premio y como una triunfadora exclamó casi lo mismo que dijo mi tio cuando yo llegué.
-¡Gente, mirad a quien traigo!
Y dejó que yo pasase. Al verme toda la gente empezó a exclamar "hombre, Dana" o "cuanto tiempo". Poco a poco me fui acercando a ellos y fui dándoles dos besos a cada uno y algún que otro abrazo. Incluso los pequeños se debieron acordar de mi ya que al verme salieron de la piscina y vinieron a mi a abrazarme.
La primera que vino fue, Sonia, la hermana de Hugo. Esa pequeña es encantadora y lindísima. Tiene los ojos grandes y del mismo color que la madre, el pelo lo tenia de color castaño como su hermano cuando era pequeño y tenía una sonrisa que parecía que tenía pequeñas perlitas en vez de dientes.
Al acabar aquel recibimiento me senté con los mayores y hablamos sobre todo lo que me habia perdido y sobre cómo me iba en el instituto y esas cosas, incluso contamos algunas anécdotas de cuando yo era pequeña, con las cuales me ruborizé un poco.
Estubimos hablando durante horas, y cuando nos quisimos dar cuenta ya era de noche, las diez para ser exactos, pretendíamos irnos pero de pronto aparecieron mis tíos, quienes se sentaron en unas sillas y se quedaron charlando. Yo no tenía el cuerpo para estar más tiempo allí puesto que no había tenido tiempo para descansar del viaje y ya se me estaban cerrando los ojos.
- Papá- Le dijo mi prima a mi tío- Que me voy a llevar a la prima a casa ¿vale?Que está ya la muchacha que no puede.
Mi tío me observó y vió como se me cerraban los ojos de vez en cuando. -Sí venga llévatela.
-Teneis en la nevera unos paninis- Dijo mi tía- Calentadlos en el microondas y os los tomais para cenar ¿vale?
-Vale -Dijo mi prima- ¿Dani te vienes?
-No, yo me quedo aqui un rato más luego voy.
-Vale- Mi prima me miró y me dijo- Venga dormilona, que nos vamos a casa.
Yo asentí con la cabeza. Acto seguido me levanté mientras mi prima se depedía.
-Bueno gente, nosotras nos vamos.
-¿Tan pronto?- Dijo Paqui.
-Sí, que aquí mi prima se está durmiendo.
-Jo, yo no quiero que te vayas- Me dijo Sonia.
- Lo siento cariño. Si quieres mañana vengo y jugamos todo el día ¿vale?
-Claro que sí cariño -Me dijo Paqui, con una sonrisa- Tú ven cuando quieras.
-Gracias- Le respondí con otra sonrisa.- Bueno gente me alegro mucho de volver a veros y de saber que estais bien. Me ae
ncataría estar un rato más pero no he dormido nada después del viaje y no puedo más.
-No pasa nada mi niña.- Me dijo la abuela de Hugo.Era una señora de setenta y muchos y se conservaba bastante bien- Ve a descansar que seguro que ha sido un viaje muy largo.
Nos despedimos de todos y mi prima y yo volvimos a casa, nos pusimos el pijama, hicimos los paninis y nos fuimos al salón a ver la tele. Estuvimos viendo un programa de risa por lo tanto apenas hablamos, si acaso haciamos algún comentario que otro sobre lo que pasaba pero no mucho más, cuando acabamos de cenar llevamos los platos a la cocina y nos fuimos a ver la tele pero yo me tuve que ir a la cama ennseguida porque no podía aguantar despierta, además al dái siguiente tenía que ir de compras con mi prima y quería estar descansada.

jueves, 16 de junio de 2011

Capítulo 1.

Capítulo 1.
- ¡Hija date prisa!- gritaba mi madre al pie de la escalera- ¡Venga que tu tío te está esperando!
-¡Ya voy mamá!- le dije mientras me peinaba a toda prisa.
Estaba nerviosa y no tenía muy claro el por qué.. tal vez sería por la idea de que mis primos tienen vacaciones y se van a quedar conmigo durante toda mi estancia en su casa o por el simple hecho de que veré a Hugo por primera vez desde hace mucho tiempo.
Bajé todo lo deprisa que pude y me metí enseguida en el coche, dándole, por supuesto, un beso de despedida a mis padres, y otro de bienvenida a mi tío. Tras haber escuchado todas la instrucciones que mi madre me había repetido tropecientas veces mi tío arrancó el coche y nos pusimos rumbo a Utrera.
El viaje fue rápido o por lo menos a mi me lo pareció ya que me quedé dormida casi todo el trayecto por culpa de los nervios de ayer que apenas me dejaron dormir. No sabía muy bien por qué estaba tan nerviosa, no tenía motivos ¿o sí?, estaba tan ensimismada que no me di cuenta de que habíamos llegado.
Bajé del coche y ayudé a mi tío con mis maletas pero cuando entré en aquel enorme jardín, dos bolas de pelo gigantes vinieron corriendo hacia mi y acto seguido me cayeron al suelo y me empaparon de babas, y mi tío, como no, se echó a reír.
-¡Jajajajaja! mira como se acuerdan de ti- Dijo con una sonrisa- Venga Shanon, Simba... !Floy! ¿¡Pero qué haceis!?.
-¿Floy?- Dije extrañada ya que si bien recuerdo mi tío sólo tenía dos perros. Y sin saber muy bien de donde había salido, un cachorro de pastor alemán, venía hacia mi corriendo como si la vida le fuera en ello, era una imagen graciosa ya que venía algo destartalado y con la lengua sacada.
-¡Ay! ¡Que cosita!- Exclamé
Y tras otra sesión de babas me levanté y entré en la casa acompañada de mi tío que exclamó nada mas entrar:
-¡Familia! ¡Ya llegó la nueva inquilina!- Y todos vinieron junto a nosotros.
La primera en llegar a mi y darme dos besos fue mi tía Pumel. Es alemana pero vive en España desde que era una niña. Es muy alta y delgada, tiene los ojos azul cielo y el pelo rubio y muy corto.
Después llegó mi prima Paz. Es alta, está delgada pero es de estas chicas que tienen un caderón, el cual les encanta a los tíos, es morena tanto de piel como de pelo y tiene los ojos color marrón claro.
Y por último, mi primo Dani, como no. Es muy alto, y está bien cachas ya que es jugador profesional de voleybol, tiene el pelo muy rizado, por eso de pequeño le decíamos "borrego", y tiene los ojos castaño oscuro oscuro.
Todos me recibieron con dos besos y con los comentarios típicos que le dices a alguien a quien no ves desde hace mucho. Al acabar todos esos comentarios y gestos cariñosos de bienvenida, mi prima, me enseñó la habitación en la que dormiríamos las dos, como cuando eramos pequeñas, incluso íbamos a dormir en la misma cama, una cama enorme por cierto. Después me ayudó a deshacer las maletas y a colocar toda la ropa, mientras hablamos de nuestras cosas.
-Bueno y que tal con... ¿Raúl era, no?- Le dije mientras doblaba las camisetas.
-Hemos roto.
-¡¿Cómo?! Será broma ¿verdad?
-Que va.
- ¿Y eso?
-El muy cerdo que me puso los cuernos
-¡Venga ya!, pero si el te quería muchísimo.
- Ya, lo suficiente para comerse la boca con la Vane
-¡¿Con la Vane?!, ¡Que guarra!
-Y que lo digas. Y eso que decía que yo era su mejor amiga. Que falsa.
-Pero falsa.
-Pero bueno eso es agua pasada
-Pues sí.
-Y tú ¿qué?
- ¿Yo? ¿qué de qué?
-Que si tienes novio.
-Nah.
-¿Y eso?
-No se me ha presentado la oportunidad.
-Los tíos son imbéciles.
-Y que lo digas.
-Bueno yo ya he acabado y ¿tú?
-Sí, también ¿Y ahora qué hacemos?
-Bañarnos.
-Ok, busco el vikini y nos vamos a bañar.
-Ok- Empecé a buscar el vikini por todo el armario, pero no aparecía, busqué por la maleta y por todos lados pero nada, ni rastro.
-¡Joder!- Exclamé algo cabreada.
-¿Qué pasa?
-El vikini, que me lo he quedado en casa.
-No pasa nada mañana vamos por la mañana a comprarte uno.
-Ok
-Bueno pues, ¿Quieres que nos pasemos por el chalet de Paqui y el Peque?- Paqui y Peque eran los vecinos de mi tío y padres de Hugo.
-Vale, me parece bien, además así echamos la tarde.
-Ok, ¿te tienes que arreglar o algo?
-Nah, voy asi mismo- Llevaba puesto unos vaqueros cortos desgastados y una camiseta de tirantas negra con una camiseta blanca suelta por encima acompañado de unas deportivas blancas, con la lengüeta ancha y apenas la llevaba abrochada.
-Ok, pues vámonos.

Prólogo.

Prólogo.
Hola, me llamo Daniela pero me dicen Dana, tengo 14 años y soy de un pueblo de Extremadura, allí vivo con mis padres. Desde que era pequeñita me he ido con mis padres, mis tíos y unos vecinos de mis tíos a veranear pero un día estando en la playa, mientras jugaba con el hijo de los vecinos de mi tío llamado Hugo, una ola me sorprendió por detrás y me llevó unos metros mar adentro. Lo pasé realmente mal, y desde aquel día me da pánico el mar y no voy a veranear a la playa.
Pero hace poco mis tíos dejaron de veranear porque ya no era lo mismo, ya que los niños crecimos y poco a poco nos fuimos distanciando ya que todos siguieron en contacto entre ellos menos yo que no puedo ya que no vivo en el mismo pueblo que mis primos y que Hugo.
Hasta hace poco, puesto que mi tío me invitó a ir a su casa durante el verano para que viese a mis primos y a Hugo, pero no pudo ser. A mis primos ya sabía que no los iba a ver porque trabajaban fuera y de Hugo... no se nada. Solo que estubo en Sevilla haciendo un modulo de no se qué y que volvía este año.
Así pues, me llamó la curiosidad por ver como era ahora y que tal le había sentado el paso de la niñez a la madurez puesto que yo también había cambiado, ahora soy más alta, estoy delgada, el pelo lo tengo castaño color marrón cobre con reflejos dorados, causados por unas mechas que me hice hace unos años, al principio eran de color rojo anaranjado pero por el cloro, el sol y todas las veces de lavármelo se han desteñido; los ojos los sigo teniendo verdes, pero ahora son más color esmeralda y se nota más el color.
Al pensar todo lo que había cambiado me volvió la curiosidad de como será ahora aquel pequeñajo de sonrisa pícara y cara de pillín, aunque no me quería hacer muchas ilusiones porque no sabía como era y haber si me iba a llevar un chasco. Pero lo que sí sabía era que ese verano iba a ir a la casa de mi tío y que tenía la corazonada de que iba a ser inolvidable.

Hola :)

Hola gente! :)
Me llamo Malena y tengo 13 años, desde hace un tiempo he pensado en escribir una novela ya que imaginación para inventarme una historia no me falta.
Puesto que me gustaría hacer realidad esta idea aquí estoy, enseñándoos mi "proyecto" para que comentéis sobre ella y me digáis que os parece.
Espero que os guste :)
Un beso.