viernes, 17 de junio de 2011

Capítulo 3.

Capítulo 3.

Eran las 11:30 cuando me desperté, estaba acalorada y tenía el pelo hecho un asco, pero dormí como nunca antes lo había hecho. Me desperecé y fui a la cocina donde estaba mi prima ya arreglada y desayunando.
-Buenos días dormilona- Me dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Buenas- dije con la voz toda ronca.
-¿Vas a desayunar ahora o te duchas primero?
-Mejor me ducho.- Dije aclarándome la voz.
-Vale pues venga date prisa antes de que se despierte Dani.
-¿Que pasa conmigo?- Dijo mi primo mientras salía adormilado de la habitación. Mi prima me miró con cara de asombro.
-¡Corre!- Exclamó. Y como un acto reflejo eché a correr hacia el baño y cerré corriendo la puerta para impedir que Dani entrara.
-Oh, vamos Dana. No seas así-Me suplicaba mi primo al otro lado de la puerta- Venga déjame entrar.
-No, que luego te tiras una hora aquí dentro dije mientras sonreía.
-Venga ¡por vafor!
-Que no, si además yo tardo muy poco- Mentí. Suelo tardar unos 30 minutos cuando me ducho.
-¡Buah!- Y cuando dijo esto se fue.
Me quité la ropa y me entré en la ducha. Mientras me estaba duchado pensé en todo lo que tenía que hacer y, como era de esperar, me acordé de Hugo. Salí de la ducha y me envolví en un toalla y con otra me sequé el pelo. Abrí la puerta y crucé el corto tramo que hay desde el cuarto de baño hasta mi habitación. Cuando llegué saqué unos pantalones cortos de color azul turquesa junto a una camiseta blanca en la que pone "I love NY" y unas sandalias blancas. Salí de la habitación y fui al cuarto de baño para peinarme, recogí mis cosas y me fui a la cocina para desayunar.
Cuando llegué había una taza de colacao, dos platos repletos de galletas y magdalenas y otro de bizcochos pequeños con pepitas de chocolate y un vaso lleno de zumo de naranja, el cual, estaba al lado de una jarra llena.
-!Ala¡- Dije asombrada al ver aquel festín- ¿Y todo esto?
-Para que tengas fuerzas para ir de compras- Me dijo mi prima sonriendo.
-¿Tanto vamos a comprar?
-No, pero hace mucho calor y no quiero que te dé algo por medio de la calle.
-Jajajaja tranquila que no- Dije sonriendo. Me senté y cogí un bizcochito, le dí un muerdo y ¡Madre mía! ¡Pero que bueno estaba!.- Mm.. ¡Que ricos!
-Me alegro que te gusten- me dijo mi prima que iba hacia la puerta- Los he hecho yo.
-Que bien cocinas.
-Jajaja Gracias. Venga no te entretengas mucho que tenemos el tiempo justo.
-Vale. Ya mismo voy.
Me comí dos bizcochos y me bebí el colacao y el zumo. Cuando acabé recogí la mesa, me cepillé los dientes y me fui al salón donde estaba mi prima.
-¿Nos vamos?- Dije mientras cogía el móvil y la cartera y los metía en el bolso.
-Sí vamos.
Salimos y vimos a mi tío que estaba cortando el césped.
-¿Ya estáis?
-Sí.
-Pues venga vámonos.
Nos montamos en el coche con mi tío, quien nos llevó a una plaza. Antes de bajarnos nos dijo que estuviésemos en el mismo lugar a las 14:30 en punto, nosotras dijimos que sí, después nos bajamos y fuimos hasta un tienda donde vendían ropa interior y también vikinis. Allí me estuve probando vikinis cerca de un hora hasta que di con el que más me gustaba, era de color azul turquesa con manchas marrones. Cuando salí para que mi prima lo viera, tres chicos junto con una chica entraron en la tienda, unos de ellos acompañó a la joven hacia donde había unas bragitas y sostenes algo provocadores, mientras, los otros dos les esperaban sentados en una banqueta.
Uno de los jóvenes se fue a la puerta a fumarse un cigarro, mientras que el otro, el más guapo, no paraba de mirar al suelo y mirarme a mi. Aquel muchacho tenía algo que se me antojaba familiar, como si le conociera, tenía unos ojos del color miel oscuro, un pelo que estaba entre los colores castaño claro y rubio dorado oscuro y esa sonrisa pícara.
Entré en el probador para cambiarme, lo hice rápido para poder verle, pero cuando salí él ya no estaba. Pagué el vikini y como aun faltaba un rato nos fuimos a comprar un helado. Estuvimos dando vueltas por Utrera hasta que cansadas de andar nos sentamos en un terraza y nos tomamos unos refrescos. Yo un Acuarios y mi prima una Coca Cola. Mientras charlábamos sobre lo que íbamos a hacer esa tarde.Cuando nos terminamos el refresco pagamos y nos fuimos a la plaza donde estaba mi tío.
-Joder, que puntual, dije al ver allí a mi tío.
-No lo sabes tú bien- Me dijo mi prima mientras abría la puerta del coche.
-¿Que tal las compras?- Dijo mi tío cuando arrancó el coche.
-Bien, bien. Hemos visto a Hugo.
¿¡Cómo!?.¿Que lo hemos visto?- Pensé- ¿¡Y no me has dicho nada!?
-Sí, antes ha estado en casa y ha preguntado por ti Dana.
-¿Por mi?- El corazón me dio un vuelco al escuchar las palabras de mi tío.
-Sí, dice que se acuerda mucho de ti y que tiene muchas ganas de verte.
-Am, dije disimulando la emoción.
-Le he invitado a la piscina.
-Mira que bien. -Dijo mi prima animada.
Llegamos a casa y fui a mi cuarto a dejar el vikini y el bolso, luego mi tía nos llamó para comer. Me lavé las manos y fui a comer. Había mi plato favorito: Gazpacho con tortilla de patatas. Me encantaba.Después de comer me eché una siesta y a las cinco, mi prima y yo nos pusimos el vikini y nos fuimos a la piscina.
Yo me quedé en la tumbona leyendo una revista, me quedé algo traspuesta, normal, estaba recién levantada de la siesta. De repente escuché como alguien hablaba con mi tío pero pensé que sería mi sueño pero la voz que me pegó a continuación me afirmó que no estaba soñando.
-¡Danaaa!
-¡Que!
-Mira quien ha venido.
Y entonces lo vi.
-Hola Dana. ¿Te acuerdas de mi?

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